cronica4julio

RECORDANDO A UN PRECLARO MEXICANO (Crónica 04/07/16)

Facebooktwittergoogle_plusmail

July 04, 2016

Crónica Citadina
Por Ignacio A. Herrera Muñoz

Javier Rojo Gómez, nació el 28 de junio de 1896 en la hacienda “Bondojito”, cercana a la Ciudad de Huichapan, Hidalgo; sus padres fueron Juan Rojo y Petronila Gómez. A temprana edad, empieza a colaborar con el sustento familiar, dedicándose al pastoreo de cabras de la hacienda donde su padre trabajaba como empleado, recibiendo unos centavos como pago. Demostró interés por el estudio y fue inscrito en 1906 en la Escuela Elemental de su ciudad natal; sólo un año y medio pudo permanecer en ella, ya que tuvo que abandonar su educación, para seguir ayudando a sus padres.

En 1910 la familia decide abandonar Huichapan y se traslada a la hacienda “Dendo” de Tepejil del Rio; ahí el joven hidalguense le toma pasión a la charrería, al dedicarse a domesticar los caballos de la finca. Posteriormente en la capital del país, trabajó como mozo en la fábrica “Britania” y retoma sus estudios en la Escuela Primaria “Antonio Alzate”, obteniendo el certificado de primaria superior, lo que le permite ingresar a la Escuela Nacional Preparatoria en 1914. De nueva cuenta interrumpe su preparación académica para unirse al movimiento de Venustiano Carranza, formando parte de las fuerzas constitucionalistas en Nopala, Hidalgo. Meses después, reanuda el bachillerato y una vez culminado, decide optar por estudiar la carrera de leyes en la Universidad Nacional de México, demostrando buena aplicación en todas las asignaturas.

Aún no había terminado su formación profesional, cuando irrumpe en la vida política de su tierra natal, al ser electo diputado por el distrito electoral de Huichapan en la XXVI Legislatura que comprendió el período de 1921 a 1923. Luego ocupó la Secretaría de Gobierno del 20 de diciembre de 1923 hasta el 1° de septiembre de 1924, desplegando gran capacidad de concertación política y dotes de buen administrador de los recursos públicos. Nuevamente integra la XXVIII Legislatura de su estado en 1925. Cabe resaltar, que en las legislaturas que formó parte, fueron aprobadas leyes importantes del estado de Hidalgo, destacando, la consolidación del Instituto Científico y Literario, que años más tarde se convertiría en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

El 15 de junio de 1926, pidió licencia debido a que aspiraba representar a su estado en el Congreso de la Unión como diputado, siendo electo el 1° de agosto. No obstante la situación difícil que atravesaba el país en ese entonces, participó en la aprobación del Código Civil y en la discusión de la posibilidad de ampliar el período presidencial de 4 a 6 años. Al terminar su gestión como diputado federal en agosto de 1928, se dedica al ejercicio de su profesión como litigante. En la Ciudad de Pachuca, abre un despacho en el edificio “El Coliseo”, adquiriendo prestigio en muy poco tiempo gracias al renombre de Rojo Gómez, avalado por los triunfos en los tribunales. No tenía clientela selecta, atendía con el mismo esmero y dedicación a humildes campesinos y gente pudiente. En 1933 expande sus servicios legales a la capital del país, con la apertura de otro bufete en la arteria Francisco I. Madero.

A través de la “Federación Hidalguense de Obreros y Campesinos”, apoya la candidatura a la presidencia del Gral. Lázaro Cárdenas del Río, quien una vez electo, lo propone para fungir como Juez Segundo de Distrito en la Ciudad de México, en enero de 1935. El Gral. Cárdenas, sabía de la honorabilidad y compromiso de Rojo Gómez con el sector obrero; en sus manos estuvo el sonado caso de la “Compañía Tranviaria de México” a la que negó un amparo, protegiendo los derechos laborales de los trabajadores.

Gracias a la honesta y vertiginosa carrera tanto el sector público como privado, fue considerado el candidato a gobernador unificador de los intereses de los grupos políticos del estado de Hidalgo, rindiendo protesta el 1° de abril de 1937. Nunca olvidó su origen humilde y las carencias que sufrió en su niñez, por ello atendió el sector educativo, construyendo y rehabilitando escuelas; fiel a la política agrarista del Gral. Cárdenas, repartió tierras entre los campesinos, que aún se encontraban en poder de ricos hacendados, lo que le valió el título de “Gobernador Agrarista”. No pudo concluir su mandato, a causa del nombramiento que recayó en su persona, para ocupar la Jefatura del Distrito Federal a partir del 1° de diciembre de 1940, por disposición del Gral. Manuel Ávila Camacho, Presidente de la República entrante.

Trasciende su gestión en la capital del país en diversos aspectos, pero siempre en lo social, al ordenar la construcción de casas para campesinos en el poblado “El Guarda”, sobre la carretera a Cuernavaca. Logra resolver el problema del agua, que anteriores regentes eludieron. En 1942, organiza la primera “Feria del Libro”, evento cultural vigente hasta nuestros días.

Aspiró a contender por la candidatura a la presidencia en 1945, sin embargo, el Gral. Ávila Camacho ya había decidido que Miguel Alemán Valdés lo sucediera. Tras un descanso de la actividad política, en 1956 Don Javier Rojo Gómez fue nombrado Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de México en Japón e Indonesia, regresando a México a mediados de 1957.

A pesar de haber sido el responsable de aterrizar el proyecto de creación de la Aseguradora Nacional Agrícola, declina a la titularidad de la misma, optando por presidir la Confederación Nacional Campesina, electo en el VIII Congreso realizado el 26 de agosto de 1962, tomando protesta 2 días después en el Palacio de Bellas Artes. Terminó su gestión al frente de la representación campesina el 27 de agosto de 1965. A él se le atribuye, haber auspiciado las reformas a la Ley de Amparo en materia agraria.

La delicada salud de Rufo Figueroa, motiva que éste renuncie al cargo de Gobernador del Territorio, por lo que el entonces Presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz, el 28 de mayo de 1967 nombra al experimentado Huichipense, en sustitución de Figueroa. Antes de su llegada a la ciudad, Rufo Figueroa le informa y entrega documentos relacionados con las obras y acciones que se estaban ejecutando en el territorio, también solicita por medio de su hija Conchita Rojo Lugo, un ejemplar del libro “Un pueblo y un hombre” a Daniel Melgar Reguera, hijo del Gral. Rafael E. Melgar. Finalmente el 2 de junio, en la inolvidable “Explanada de la Bandera” asume formalmente el cargo. El 1° de diciembre de 1970, Luis Echeverría Álvarez, toma posesión como Presidente de la República; Don Javier ya estaba enfermo de cáncer linfático y a pesar de haber persuadido al presidente, tanto él como su hijo Jorge Rojo Lugo para que fuera cambiado, fue ratificado en su cargo. Falleció el 31 de diciembre de ese mismo año, en el “Sanatorio Español” de la Ciudad de México.

Don Javier Rojo Gómez al igual que el Gral. Rafael E. Melgar, resaltan por haber trabajado en aras de un mejor Quintana Roo para sus habitantes, porque estaban conscientes de que esta porción de tierra, formaba parte también de México y no un simple botín. Sobresalen en los anales de la historia local, por el imborrable y vasto trabajo, que en épocas distintas llevaron a cabo con la única intención de mejorar la calidad de vida de los Quintanarroenses y apuntalar el desarrollo y progreso de esta tierra. La actuación de ambos, aún continúa siendo un referente obligado, de lo que realmente significa gobernar: Tener verdadera ideología y vocación por alcanzar el bienestar de un pueblo.

IAHM.-Chetumal, Quintana Roo
Julio de 2016
ignacio-herrera@hotmail.com

cronica4julio

Javier Rojo Gómez, en el interior de su despacho jurídico en la Ciudad de Pachuca, Hidalgo

 

 

cronica4julio2

Javier Rojo Gómez y Rafael E. Melgar, tercero y cuarto de derecha a izquierda, respectivamente. El primero Gobernador Constitucional del estado de Hidalgo y el segundo, Gobernador del Territorio de Quintana Roo. Al centro el Gral. Lázaro Cárdenas del Río, Presidente de la Nación

cronica4julio3

Don Javier, contemplando la hermosa rada chetumaleña desde el Palacio de Gobierno

cronica4julio4

En julio de 1970, fue colocada la primera piedra de la repetidora de un canal de televisión en la capital, gracias a las gestiones de Don Javier Rojo Gómez

(Visited 705 times, 1 visits today)