Metamorfosis: cómo actúa sobre nosotros

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Seguro que ha oído hablar de la metamorfosis. Especialmente cuando se trata de la naturaleza, esta palabra tiene muchos procesos. Insectos, moluscos y anfibios son grandes ejemplos de esta palabra, que significa nada más y nada menos que modificación.
En la naturaleza, muchos animales sufren metamorfosis, que es un cambio en su forma y estructura corporal. Es decir, cuando una oruga se incuba en un capullo y se convierte en mariposa, su forma se modifica, así como sus órganos y tejidos
En el parto directo, el animal nace con una estructura similar a la de los adultos de su especie, mientras que en el parto indirecto, los animales nacen diferentes, lo que requiere una metamorfosis.

Algunos animales siguen sufriendo la metamorfosis de distintas formas y suele estar asociada a cambios de hábitat. La libélula, por ejemplo, vive su vida inicial en el agua y cuando se hace adulta comienza a volar. Las ranas también tienen su fase inicial en el agua, como renacuajos; tras alcanzar la edad adulta se vuelven terrestres.
La metamorfosis es evidente en la naturaleza. Si formamos parte de ella, ¿cómo se produce en nuestras vidas? ¡Hablemos de ello!

La evolución es nuestra metamorfosis
La metamorfosis humana no es más que los cambios que presenciamos en nuestra vida y que son necesarios para nosotros. Cuando nacemos, somos pequeños bebés y con el tiempo nuestra estructura no cambia, sino que crece. Podemos considerar esto una metamorfosis corporal. Pero las transformaciones siguen ocurriendo después de la edad adulta, pero en nuestro interior.
Nuestras elecciones son las mayores determinantes de este proceso. Cuando somos niños, apenas nos preocupamos por nuestras actitudes, pero durante la adolescencia, ni siquiera tanto. Todo empieza a cambiar intensamente cuando llegamos a la etapa joven de nuestras vidas, en la que necesitamos tomar muchas decisiones.
Además, muchas de estas elecciones nos transformarán directamente. Al fin y al cabo, es imposible hacer una elección y no identificar puntos positivos y negativos, y son ellos los que dictarán la metamorfosis personal de cada uno.
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La evolución humana nos pide que seamos cada día mejores personas. No queremos decir que nazcamos siendo pésimas personas, sino que necesitamos aprender a ser mejores. La sociedad en la que vivimos y la cultura en la que estamos insertos son grandes influyentes en nuestra evolución.
Reconozcámoslo, hay mucho que cambiar en la sociedad en general, pero esta metamorfosis social sólo puede producirse cuando pasamos por nuestra metamorfosis personal. Así que preocúpate primero de tu evolución personal, luego la evolución social sólo será una consecuencia.

¿Cómo se produce realmente la metamorfosis?
Querer que las cosas sucedan de forma simple y fácil es el mayor deseo del ser humano. Sin embargo, para tener situaciones positivas es necesario pasar por las negativas. ¿Recuerdas las elecciones? Son ellas las que darán vida a las situaciones positivas y negativas. Créeme: ambas son necesarias para nuestra metamorfosis.
La transformación se produce en el exterior después de que ocurra en el interior. A menudo, todo tiene que ser malo antes de que pueda transformarse en algo mejor. Por eso, es normal que tengas momentos de sufrimiento para tomar ciertas decisiones.
Por otro lado, después de tomar las decisiones (que deben ser buenas para ti) podrás notar la metamorfosis, la transformación. Por supuesto, después de este periodo podrás notar cómo han contribuido a tu evolución.

Experimenta el dolor de la metamorfosis
Viniste a este mundo para tener tu metamorfosis y evolucionar. Y la evolución a menudo causará dolor emocional y físico, pero no lo cargues como un peso. Te invitamos a analizar todo lo que necesita cambiar en tu vida en este momento. Mantén el corazón abierto y respeta lo que tu alma te pide.
Puede doler, sí, pero al final del túnel siempre encontrarás una luz, y ésta es la más pura y verdadera de las luces, gracias al proceso de metamorfosis.